lunes, 30 de enero de 2012

RAFAEL DÍAZ MORKUM

ENTRE LA HISTORIA Y LA LEYENDA

Alfredo Cardona Tobón



Combatientes colombianos y venezolanos de la columna liberal comandada por el general José María Ruiz  se atrincheraron en Enciso, un  pueblito santandereano sobre una pequeña planície, y esperaron tras las cercas de piedra de los alrededores,el ataque de los conservadores.

El general Reyes  venía a marcha forzada para impedir que se unieran a otra fuerza liberal que marchaba desde  Miraflores en Boyacá. A las seis de la mañana del 14 de abril de 1895  Reyes alcanzó a la tropa del general Ruiz en  Enciso y de inmediato atacó las posiciones enemigas; los liberales no contestaron el fuego, esperaron que las tropas de Reyes se acercaran para establecer un combate cuerpo a cuerpo, pues sin municiones, era la única forma en la que podrian tener alguna posibilidad de triunfo.

El riosuceño Rafael Díaz Morkum con los hombres bajo su mando frenó a filo de machete la primera oleada gobiernista,  pero fue imposible repeler el silguiente ataque: la gente de Reyes penetró por los flancos y montó una ametralladora en la plaza,  cuyo tableteo letal barrió las bocacalles cercanas.

El coronel Entrena, un venezolano jefe de la policía de San Antonio del Táchira,  salió a galope de las trincheras y enlazó la ametralladora tratando de arrastrarla hasta las posiciones de los rebeldes, una lluvia de plomo acribilló al jinete cuya sangre se mezcló con la del caballo destrozado para teñir de rojo la fuente de la plaza .

Los macheteros liberales retrocedieron  palmo a palmo, chamba a chamba, mientras el humo de los cañaduzales incendiados se sumaba a los  fogonazos de las armas de fuego de las tropas del gobierno. De nada valió el empuje y la bravura, al fin hubo que capitular, Enciso quedó alfombrado con 400 cadáveres liberales y unos 200 conservadores, muchos fueron capturados y unos pocos escaparon hacia hacia San Miguel y Macaravita.

Rafael Díaz Morkum salió por Venezuela con rumbo a  Panamá.; meses después llegó a Nueva York, donde se unió a la expedición cubana del  general Roloff que zarpó hacia la isla antillana a luchar por la libertad de la Isla. Bajo las órdenes de Maceo el riosuceño emprende la campaña de Oriente. Por testimonios de parientes y ancianos copartidarios se  supo que combatió en Las Villas, en Mal Tiempo, en Punta Brava y en  Marianao.

LAS AVENTURAS DE RAFAEL

Rafael salió de Riosucio siendo muy joven y en  Buga se dedicó al comercio y a cuanta rebelión  o alboroto propiciarons sus copartidarios en esa época tormentosas; fue el menor de cuatro  hermanos y el único liberal de la família, el hermano mayor era Clemente Diaz, notable conservador  caucano y  Tomás, otro de sus hermanos, fue un valeroso militar conservador que se enfrentó a Rafael en el combate de  Partidas en las afueras de Ansermaviejo.

Despues de la dura experiencia en la guerra de 1895 y su  participacion en la liberación de Cuba, Rafael se unió a las fuerzas liberales del Chocó en la guerra de los Mil dias.Con reclutas de San Pablo,  Diaz Morkum intenta establecer una cabeza de puente en las riberas del río Cauca donde operan las guerrillas liberales de Manuel Ospina. El 4 de enero de 1900  ataca y saquea la población de Apía y de inmediato se dirige  a Ansermaviejo  y situa sus hombres en las cercanías de la aldea, en espera de las guerrillas quinchieñas de Zoilo Bermúdez.

Los quiinchieños tardan en llegar y desde Riosucio  los  gobiernistas envian tropas comandadas por Tomás Díaz Morkum para hacer frente a los rebeldes, al acercarse el refuerzo los ansermeños atacan y la tropa liberal  se envuelta entre dos fuegos. Con hambre y sin mayores recursos la gente de  Rafael Diaz Morkum retrocede. Cuando llegan los refuerzos de Zoilo Bermudez ya es muy tarde, muchos liberales  han muerto y el resto cae prisionero. Rafael Diaz escapa con algunos combatientes hacia las  selvas del Chamí.  

LA CAMPAÑA ENEL SUR

En el sur del Cauca los liberales llevan la peor parte. Las fuerzas  conservadoras vencen al general Avelino Rosas y lo asesinan vilmente. El general revolucionario Emilio Bustamante cruza la frontera ecuatoriana y con el apoyo del  presidente alfaro organiza una columna de   300 veteranos que se unen a Benjamín Herrera, quien con apoyo centroamericano, ha tomado la ofensiva en el  Pacífico y se apodera de Tumaco, El Morro y Barbacoas.

Rafael Díaz Morkum, con el grado de general,  encabeza los ataques. Era el hombre a quien le encargaban los asaltos y las cargas a machete. como narra  Lucas Caballero en sus Memorias:  “Era el combatiente que por entre lo más nutrido de las descargas pasaba ileso y a la cabeza de sus hombres llegaba a las filas enemigas con su peinilla en alto a infundir terror y desabandada en los contrarios”.

Después de controlar el litoral Pacífico, las fuerzas de Benjamín Herrera desembarcan en Panamá y el 23 de febrero de 1902 arrinconan a los gobiernistas en la llanura de Aguadulce. Nuevas tropas llegan a reforzar las posiciones conservadoras en tanto que Rafael Diaz y Lucas Caballero ocupan la cabecera del llano de Aguadulce y el riosuceño, con fecha del 8 de agostos de 1902, ataca con artellería las posiciones conservadoras, cuyas casamatas van cayendo como si fueran de papel.

Fue una carnicería infame, desde sus posiciones los liberales disparaban con modernos rifles y precisión matemática, parecía una galería de tiro o una cacería de conejos propiciada por los mandos burocráticos de Bogotá que desconocían del todo las circunstancias de la guerra.

El 25 de agosto los conservadores capitulan. Han consumido caballos y  todo lo que encontraron  para mitigar el hambre durante los duros días de asedio;  los  acosa  la enfermedad y la sed; les sobró valor y les sobraron  oficiales de escritorio ineptos para hacer frente a gente curtida en mil combates.
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La revolución toma el control de Panamá, del Chocó y de la costa del  Pacífico.  Es una guerra empatada, el gobierno está exhausto, los aliados centroamericanos han dejado solo a Herrera y el general Rafael Uribe Uribe ha capitulado  en la costa Atlántica. Aún operan  las guerrillas del Cauca y del Tolima y aunque el gobierno controla la mayor parte del país , ninguna de las partes combatientes tienen la  posibilidad de triunfo en una guerra  de desgaste..

El zarpazo gringo a Panamá es inminente. Los separatistas hacen arreglos con Estados Unidos  y Herrera, en aras de la integridad territorial, firma la paz con el gobierno. Despues del armisticio y  la entrega de armas, los  vencedores incumplen los pactos, apresan a  los dirigentes liberales  y  los  ejecutan sin misericordia.

 En 1904, después de la guerra de los Mil Días, Rafael Díaz Morkum se radicó un tiempo en Pereira donde compró un solar y la mitad de los derechos del salado de San Rafael  situado por los lados de la quebrada el Chagualo en Calarcá. Meses después confiere poder a Jesús Salazar para que lo represente en Pereira y se radica en Manaos, en el Brasil,  donde muere en 1913 a la edad de 40 años, en circunstancias desconocidas.

Rafael  reunió  lo mejor de los combatientes radicales del norte caucano. Tuvo el honor y la hidalguía del Negro Marín, el valor de  Felipe Ortiz, la temeridad de Zoilo Bermúdez, la impavidez ante el peligro de David Cataño... Fue un hombre que estalló en fuego como un meteoro y se desplazó por Colombia con la movilidad de un águila;  por eso,   al repasar su memoria se hace difícil, en muchos capítulos de su vida, desligar  la realidad  de la leyenda

3 comentarios:

  1. Excelete e interesante.Felicitaciones.

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  2. Gracias, me sorprende conocer detalles de la personalidad y gallardía de alguien a quien admiramos tanto, ni siquiera sabíamos la fecha de su muerte.
    Señor Cardona, me podría contar algo sobre las fuentes históricas? creí que Tomás y Rafael se habían enfrentado en la batalla de Palonegro, por lo que veo estaba en un error. Este punto de dos hermanos combatientes en diferentes bandos, es parte de lo que aún subsiste, por tradición oral.
    Reciba cordial saludo

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  3. Datos tomados de Alejandro Uribe, en periódicos de Santuario Risaralda y de los testimonios de mi abuelo Germán Tóbón. Ni Tomás ni Rafael combatieron en Palonegro. Aún falta mucho por contar de Rafael, uno de los paladines liberales del occidente colombiano.

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