martes, 17 de mayo de 2011

JORGE TADEO LOZANO: UN ILUSTRE GRANADINO

Alfredo Cardona Tobón*

En medio del frio de la noche, y embozados en sus capas, salieron varios  partidarios de Antonio Nariño de la casa de Pedro Groot; después de semanas de preparativos y conspiraciones había llegado la hora de tumbar al gobierno elitista que se inició el 20 de julio de  1810 con la llamada Junta Suprema.
 Al amanecer del 19 de septiembre de 1811  varios piquetes de “guaches”, o gente del pueblo raso, empapelaron a Santa Fe con el editorial de Nariño en su periódico “La Bagatela”, que anunciaba “Noticias muy gordas” y los  “chisperos” tenían todo listo para alborotar a los habitantes de Egipto, Las Cruces y San Victorino.
En “La Bagatela” se acusaba a  la administración bobalicona y monárquica de Jorge Tadeo Lozano,  y decía, entre varias verdades, que mientras los enemigos afilaban la espada para degollar a los autonomistas, los diputados  del Congreso se entretenían  en  buscar puestos y beneficios. En el editorial Nariño alertaba a sus compatriotas y acusaba a Tadeo Lozano de un desinterés criminal que llevaría  a la horca a los amigos de la república.
Ni Nariño ni el pueblo santafereño se habían dejado envolver por la legalidad engañosa del gobierno de Jorge Tadeo Lozano, al que consideraban un apéndice de la administración española. Se había perdido la coyuntura del 20 de julio del año anterior y chisperos y guaches consideraban que ahora o nunca, era el momento para tumbar a los criollos monarquistas y declarar de una vez por todas la independencia de la Nueva Granada.
DON JORGE TADEO LOZANO
El vicegerente del rey, como solía denominarse Jorge Tadeo Lozano, era sin lugar a dudas el más eximio representante de la casta criolla:  hijo menor del marqués de San Jorge, ostentaba el título de Vizconde de Pastrana, era heredero de una de las mayores fortunas del virreinato y le sobraban los méritos para desempeñar con lucimiento el cargo de presidente ya que había estudiado literatura, filosofía, medicina y química en el Colegio del Rosario; se tituló en química en el Real Laboratorio de Madrid y obtuvo el título de Capitán con el Real Cuerpo de Corps,  a cuyo servicio peleó contra los franceses en la campaña de Rosellón.
Además de lo anterior, Tadeo Lozano pertenecía a la Expedición Botánica, era una autoridad en zoología y antropología, era periodista, investigador reconocido internacionalmente y defensor de  las modernas teorías que reivindicaban al hombre blanco transportado al trópico, a quien los españoles consideraban manchado por la tierra.
Lo único malo de Jorge Tadeo Lozano fue su condición de criollo mandamás al que sólo le  importaban los intereses de su clase social, la actitud beatífica de no contradecir a nadie para evitar enemigos y tratar de arreglar todo entuerto a punta de discursos.
EL GOLPE DE ESTADO
José Maria Carbonell y Manuel Pardo entraron a los cuarteles y neutralizaron a la oficialidad americana, harta de estar bajo las órdenes de los españoles quienes aún  tenían el mando de la tropa.
Al igual que el  20 de julio, los chisperos y “demagogos” contaron con el pueblo llano para acabar con el mandato de la camarilla criolla. A las doce del día  del 19 de septiembre de 1811,  la multitud copó la plaza mayor y amagó un ataque al Palacio de los Virreyes, donde  se suponía estaba Jorge Tadeo.
Los oficiales americanos no movieron un dedo y el mando español quedó desconcertado al oír que las vivas a Nariño retumbaban en  los cuarteles . Para evitar una confrontación con resultados funestos, los notables convocaron a la Representación Nacional, ante la cual Jorge Tadeo, cansado de insultos y amenazas, presentó la renuncia irrevocable.
Mientras el pueblo santafereño celebraba la victoria,  vociferaba y amenazaba a los representantes, la Asamblea  de aterrorizados criollos eligió a Nariño presidente de Cundinamarca, quien desconoció la legislación vigente y  con sus condiciones asumió el poder.
UN GRANADINO MERITORIO
A Tadeo Lozano lo separaron  de la cátedra y del estudio para incrustarlo en la política. Este corifeo de la casta criolla vivía en su mundo, en la burbuja de los mimados por la fortuna,  y alejado de la realidad granadina  no pudo  vislumbrar la tempestad desatada en un país  que no había cortado el cordón umbilical con la monarquía.
Después del golpe de estado, Tadeo Lozano se retiró de la actividad pública para regresar a sus estudios y a la administración de sus vastísimas haciendas. En esas estaba cuando Morillo entró triunfante a Santa Fe y anegó a la Nueva Granada en un mar de sangre. De nada valió a Tadeo Lozano su lealtad al rey ni la protección que dio a los peninsulares ni tampoco el dinero o las amistades. El sanguinario Morillo quería cortar de raíz todo movimiento autonomista y  por ello barrió como espigas maduras a la flor y nata de la intelectualidad granadina, sin importarle la adhesión a la monarquía ni su calidad de españoles americanos, descendientes de Don Pelayo..
Jorge Tadeo Lozano no suplicó clemencia; el 6 de julio de 1816  marchó al patíbulo con dignidad  y entereza al lado de  José Gregorio Gutiérrez, Emigdio Benítez, Francisco Javier García, Miguel Pombo y Crisanto Valenzuela, un grupo que, de haber vivido, hubiera cambiado radicalmente el destino de nuestra Patria.
El cortejo avanzó por la calle real hacia el patíbulo en la Huerta de Jaime. Al lado de los reos los sacerdotes rezaban fúnebres oraciones;  el sonido de los tambores retumbaban por los callejones, el temor embargaba los corazones de los curiosos y las lágrimas empañaban los ojos de padres, hermanos, hijos y esposas de los condenados…
Adios padre mio, hasta la eternidad- Dice José  Gregorio Gutiérrez a Don Pantaleón.
Adios hijo  amado, te seguiré muy pronto- Responde Don Pantaleón que  lo bendice y se retira al fondo del calabozo para contener las lágrimas. Los esbirros de Sámano empujan a los condenados y en fila india desfilan hacia el patíbulo. En el cruce de San Victorino. a la orilla del camino una joven mujer y cuatro pequeños hijos, todos vestidos de negro., hincan  sus rodillas… José Gregorio Gutiérrez se detiene  un instante y  da la postrera bendición a la esposa y a sus desamparados hijos. Un soldado lo apura con la punta de la bayoneta y Gregorio apura la marcha.
Los deudos siguen el cortejo fúnebre queriendo alargar el tiempo… el dolor lacera el alma de Tadeo Lozano que busca a su esposa y a sus ocho hijos entre la multitud que los sigue… el sufrimiento flota en la neblina bogotana… Sámano y los suyos se solazan con la tragedia granadina…  no faltan resentidos, que  llenos de envidia y venganza,  se regocijan  con la pena de sus antiguos amos y ríen como si estuvieran en una feria..

1 comentario:

  1. ¿disculpame por qué llamas guaches y gentuza a la gente del pueblo? eres acaso descendiente de Don Jorge Tadeo ?

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