domingo, 10 de abril de 2011

PANAMÁ, POMPILIO Y LA EXPEDICIÓN DE TITUMATE

Alfredo Cardona  Tobón.



El 18 de septiembre  de  1903 el ministro de Guerra Alfredo Vásquez Cobo nombra comandante militar de Panamá  al general Juan B. Tobar y le ordena dirigirse de inmediato al istmo. Tobar no tiene prisa, una semana más tarde sale de Bogotá y,   tras visitar unos parientes en Ocaña, el 14 de octubre llega a Barranquilla.
Mientras Tobar viaja sin afán alguno, graves acontecimientos tienen lugar en Panamá, los separatistas conspiran y  el acorazado Nashville de la Armada norteamericana llega a Colón en “visita de cortesía”.

LAS TROPAS DE TOBAR

El tres de noviembre de ese mismo año, el general Tobar junto con su segundo, el general Amaya, llegó con tropas en el crucero Cartagena y desembarca en Colón. Su destino era Panamá, pero el superintendente del  ferrocarril se las ingenió para que Tobar y su Estado Mayor salieran adelante en un tren expreso y le prometió  enviar a los soldados y oficiales de menor rango en  el tren siguiente.

El ingenuo Tobar cayó en  la trampa. Al llegar a la ciudad de Panamá los separatistas lo agasajaron y  después lo retuvieron, mientras las tropas quedaban varadas en Colón  y separadas de sus  jefes..

Mientras tanto el acorazado Nashville prendió motores, se adueñó de la rada  y apuntó sus cañones al  crucero Cartagena, cuyo comandante se fugó con el barco sin disparar un solo tiro, dejando solas al resto de las tropas que estaban en tierra bajo el mando del coronel Eliseo Torres.
Con el general Tobar prisionero y el  crucero Cartagena  en fuga, el coronel Torres no sabe qué hacer. Alguien le informa que en la ciudad de Colón está el general Pompilio Gutiérrez en alguna misión del gobierno. Torres  localiza  a Gutiérrez y acude al conocido militar para que se ponga al frente de las tropas colombianas  o le indique cómo proceder en tan difícil momento.

Pompilio Gutiérrez  se niega a todo: no actúa ni aconseja.  Pompilio escurre el cuerpo y viaja a  Cuba a comprar ganado, dejando en manos de una persona con menor rango la decisión que pudo haber salvado la integridad del territorio patrio. Ante tal circunstancia Eliseo Torres   le dice: "Si usted, Gutiérrez, que es un general de tanta fama se  niega a  ayudarme y a aconsejarme sobre lo que  deba hacer, yo, que apenas soy un oscuro oficial, no puedo soportar tan grave responsabilidad."

Torres se emborracha con sus hombres, recibe 8000 dólares y con pasaje pago regresa con su gente a  la ciudad de Cartagena.

En  ese  día de vergüenza el crucero  Almirante Padilla se pliega a los separatistas. Los gringos le entregan 35000 dólares a su comandante Rubén Varón para que no oponga resistencia y  dan 50 dólares a los soldados que lo acompañan. Los agentes norteamericanos le dan 50.000 dólares como premio por su colaboración  al panameño Esteban Huertas, que estaba al frente de la guarnición de la capital del istmo.

El crucero Bogotá intentó oponerse a la confabulación norteamericana. y disparó  6 bombas al puerto de Panamá las cuales  mataron a un  burro y a un ciudadano chino.  Como el barco no pudo reabastecerse de combustible debió retirase y navegar hacia Buenaventura.  El Ministro de Guerra, Alfredo Vásquez Cobo, se niega a  enviar de regreso al crucero Bogotá con hombres y armas para defender los intereses colombianos. Después se disculpa diciendo que nada podía hacer desde Bogotá, pues las órdenes que daba eran suspendidas por el presidente Marroquín, por imposición de su hijo Lorenzo.

LA REACCIÓN COLOMBIANA

El 6 de noviembre a las 6, 45  p. m  se proclamó la República de Panamá. Sus colores rojo, blanco y azul  son los mismos de la bandera de los Estados Unidos; los espectadores aplauden y gritan : ¡Viva la República! - ¡Vivan los americanos!.

Ante el atropello del poderoso país norteño los bogotanos salieron a las calles  en encendidas protestas. Los políticos ensayaron  discursos bélicos. Rafael Reyes  invitó al combate; dijo que si todos los hombres perecieren en la lucha, las mujeres deberían tomar las armas de los muertos para continuar combatiendo.

Sin embargo nada podía hacer Colombia contra los separatistas y sus padrinos norteamericanos. El país acababa de salir de la desastrosa guerra de los Mil Días, estaba en manos de la descarada corrupción del inepto presidente Marroquín y desesperado y hastiado del  Estado y sus agentes.

 Después de la independencia de Panamá, algunos dirigentes del departamento de Boyacá, respaldados por el presidente venezolano Cipriano Castro propusieron unirse al país vecino y en el  Cauca  una delegación buscó un acuerdo con los panameños para  conformar con ellos la nueva república, y por fortuna no  llegaron lejos, pues los Estados Unidas rechazaron de plano la nueva secesión.
La reacción popular y el Congreso obligaron al gobierno de Marroquín a conformar una Junta Consultiva que exigió romper relaciones con USA y emprender acciones militares contra los secesionistas, lo que también sugirió la " Sociedad de Integridad Colombiana".
Mientras el general Daniel Ortiz esperaba en Titumate, municipio de Unguía, ordenes para marchar con tropa a Panama, la Sociedad de Integridad Colombiana equipaba 1500 voluntarios para reforzar la tropa de Titumate.
Pero cuando se hacían los últimos preparativos el Ministro de Guerra, Alfredo Vasquez Cobo, ordenó apresar a los dirigentes de la iniciativa.

LOS EXPEDICIONARIOS DE TITUMATE

Sin ningún respeto y violando todas las normas,  el vapor Atlante, de la Armada norteamericana, bloqueó el caserío de Titumate. El general Ortiz en forma comedida, casi suplicante, pidió al comandante de la nave invasora que abandonara las aguas colombianas. En Washington  la actitud del general Ortiz se tomó como una ofensa y los periódicos pidieron que se declarara la guerra a Colombia..
Por otro lado el general  Rafael Reyes  dijo  que era imposible oponerse a los Estados Unidos y aconsejó al  presidente Marroquín que desautorizara al general Ortiz y procediera a desmovilizar a los voluntarios de Titumate.
No todos los panameños estaban de acuerdo con el movimiento separatista.  Entre los más fervientes defensores de Colombia estaban los indígenas de la costa de San Blas. El 19 de diciembre llegó a Titumate el  jefe indígena Inanaquiña: " El coronel Inanaquiña, al ver la bandera colombiana, se hincó en tierra y con respeto religioso la besó,escena conmovedora, que plegó muchos labios y humedeció  muchos ojos al presenciar tan expresivo homenaje para el emblema de la Patria..."
De las provincias panameñas de Chiriquí, Bocas de Toro y Coclé, lo mismo que de las apartadas regiones de Tuiora llegaron comisiones a Titumate para hacer patente su protesta contra la usurpación norteamericana y la traición de algunos istmeños.
Las plagas y las enfermedades estaban diezmando la tropa de Titumate, sin recursos ni apoyo del gobierno, los voluntarios abandonaron las malsanas riberas del Atrato y regresaro a sus
 hogares.

El general manizaleño Pompilio  Gutiérrez volvió a Bogotá en medio de la  indignación nacional. En enero de 1904 los barranquilleros lo rechazaron y en Magangué casi lo linchan. Años más tarde lo nombraron gobernador de Caldas y hoy figura como uno de los próceres de ese Departamento. Se olvidaron de la quema de la aldea Piedras en la guerra de los Mil  Días, de su cobardía en Panamá y de sus negocios turbios. Era  uno de los heliotropos, uno de los inmaculados de la ciudad del Ruiz y eso lo tapaba todo.




2 comentarios:

  1. La historia no contada en los colegios ni en la television callada por todos estos años....

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  2. La historia no contada en los colegios ni en la television callada por todos estos años....

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